Informativo - MARENGO: LA CONQUISTA DE EUROPA A RIENDAS DE NAPOLEÓN

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CABALLOS, CUACOS Y CORCELES
Por Abel Díaz Espinoza

Monterrey, N.L. 6 de Agosto de 2017.


MARENGO: LA CONQUISTA DE EUROPA A RIENDAS DE NAPOLEÓN

Buen día mis compañeros lectores amantes de los equinos y la historia.

El día de hoy me complace compartirles la historia de un corcel digno de admiración y elogio. Marengo, el corcel que acompaño al emperador Francés Napoleón Bonaparte en múltiples batallas, además de que, relatan los contemporáneos del emperador, fue el único caballo por el cuál Napoleón sintió afecto.

Historia: En medio de la revolución francesa, el entonces comandante del ejército francés, Napoleón Bonaparte, buscaba la forma de conquistar Gran Bretaña pero al darse cuenta de que las fuerzas marítimas de Francia no eran lo suficientemente fuertes para derrotar a los británicos, viajo a Egipto en el año de 1798.

Napoleon y Marengo cruzando los Alpes por Jacques-Louis David. Esta es la versión de Baldreve

Napoleón buscaba entablar relaciones con un sultán enemigo Gran Bretaña. En Egipto libro varias batallas, pero al saber que en Francia se estaban perdiendo varias batallas regreso a Paris en 1799 y al momento de su regreso, mando importar a un caballo árabe desde Egipto a Francia.

Tauris, un caballo tordillo árabe, no muy alto (alzada de 1.45 m.), además de que ya tenía 6 años de edad, pero debido a su complexión y sus atributos como guerrero, este corcel llamo la atención del emperador Bonaparte y decidió traerlo consigo. En el año 1800, Napoleón y Tauris cruzaron los Alpes suizos por el paso de San Bernardo para atacar al ejército austriaco, quienes estaban situando Masséna en Génova.

Al llegar ahí se había dado cuenta de que la ciudad había caído y los austriacos ya no estaban, pero Napoleón decidió seguirlos y antes de que las fuerzas austriacas pudieran reagruparse, se libró la batalla de Marengo, en Alessandria, de la cual, los franceses salieron victoriosos contra los austriacos, y de ahí, el emperador Bonaparte rebautizo a su fiel corcel como Marengo.

Estatua de Napoleon y Marengo

Marengo acompaño al emperador francés en las batallas de Austerlitz en 1805, en la batalla de Jena-Auerstedt en 1806, en Wagram en 1809 y por último en la batalla de Waterloo que fue librada el 18 de junio de 1815. Fue en esta última batalla en donde el ejército francés se vio obligado a rendirse ante las fuerzas de los ejércitos holandeses, alemanes y británicos. Napoleón regreso a París dejando a su suerte a Marengo, su amado corcel, que fue encontrado por el teniente británico Henry Petre, quien lo llevo herido consigo a Inglaterra.

Ya en Inglaterra, fue vendido al teniente coronel William Angerstein, quien cuido del caballo y lo mantuvo hasta 1831, cuando Marengo falleció a la edad de alrededor 38 años.

Napoleón y sus equinos.

Napoleón Bonaparte era conocido por no ser muy buen jinete, ya que se dice que a sus corceles los sometía a estrictos entrenamientos y torturas como darles latigazos en la cara y hacer tronar cohetes o disparar cerca de los oídos de los caballos para que estos estuvieran acostumbrados al momento de la batalla.

La flota de corceles de Napoleón estaba conformada por 140 ejemplares. Incluso se dice que su caballerango, Calaincourt, decía que si los caballos de Napoleón pudiesen hablar, relatarían historias atroces.


El esqueleto de marengo

Datos de interés:

• Como mencionaba anteriormente, se dice que los caballos de Napoleón eran maltratados al punto en el que no eran bañados con frecuencia, por lo que el mariscal de campo Wellington, decía que la caballería francesa se podía reconocer a la distancia por su olor.

• Durante su carrera como caballo de guerra, Marengo fue herido un total de 8 veces, además de sobrevivir la retirada de Moscú en 1812.

• El esqueleto de Marengo es hoy en día exhibido en el Museo Nacional del Ejército de Sandhurst, en Inglaterra.

• Al momento de morir, los cascos delanteros de Marengo fueron removidos y los convirtieron en cajitas. Uno de ellos permaneció desaparecido por 100 años hasta que recientemente fue encontrado en la cocina de una finca en Somerset, Inglaterra.

 

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