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Informativo - California Honra a Don Chema Covarrubias | ||
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por: Guillermo Gracia Duarte |
Los Ángeles, California.
a 17 de Marzo del 2010 |
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De niño esperaba ansioso a
que su padre llegara de las labores del campo para ofrecerse a pasear el
caballo. Era su pretexto para montar. Soñaba también con portar un día el
traje de charro. En a En su puebo de Momax, Zacatecas, donde nació el 26 de junio de 1943, José María “Chema” Covarrubias creció apasionado de los caballos, aun después de sufrir un accidente donde su codo izquierdo quedo practicamente destrozado. Tenía 7 años. La huella del percance ha sido para don Chema un constante recordatorio de la lesión física y emocional experimentada, pero a su vez se ha convertido en una anécdota que sirve para demostrar su arraigada pasión e innato cariño por la cultura ecuestre mexicana, específicamente la Fiesta Charra. Este jueves, 20 de marzo, la Comunidad del Charro y La Fonda on Whilshire, de Los Angeles, CA, rendirán un homenaje a la trayectoria charreril de Don Chema, quien compartirará con los presentes la anterior anéctada y otras más. La cita es a las 7:00 p.m. en el 2501 Wilshire Boulevard, de Los Angeles, CA. “Mi papá ha sido como mi héroe”, dice el charro José María “Pepe” Covarrubias. “En su tiempo, estando ya aquí en California, alcanzó dos veces la máxima puntuación coleando, que son 45 puntos. Fue campeón estatal en la suerte de las colas y campeón por tres años consecutivos en la categoría de charro completo. Yo de chico, cuando lo miraba colear, me emocionaba y quería ser como él. Ha sido mi padre, mi amigo y mi héroe”. Don
Chema, como le llama de cariño y respeto la Familia Charra, es hijo de Don
José María Covarrubias y Doña Aurora Cornejo de Covarrubias, quienes
además le dieron cuatro hermanos y cuatra hermanas. Tuvo, a los 14 años,
sus primeros pininos en la jineteada de toros y la s Con el correr de los años, aprendió a lazar en pleno llano y a jinetear libremente en el monte, usando como pretal un trozo de soga. Mas la ilusión de su padre, como la de él mismo, era ejecutar la más mexicana de todas las faenas charras: colas. Cuando se casó, a los 28 años, Don Chema y su esposa decidieron hacer de los Estados Unidos su lugar de residencia, donde nació Rosa, su primera hija. Se registró con la Asociación de Charros La Zacatecana, donde ejectuba la suerte de las colas mientras aprendía el arte del floreo y demás faenas. Tenía 30 años. Con la llegada de Gloria, su segunda hija, llegó también su primera pariticipación y el trofeo que lo acreditó como campeón en la suerte de las colas durante el Campeonato Estatal de California. Entre el nacimiento de Pepe, su tercer hijo, y Martha, su cuarta hija, Don Chema, ya diestro en las faenas que componen la charreada, demostró que si de charro completo se trataba, él era el mero mero, pues se coronó campeón por tres años consecutivos: 1975, 1976 y 1977. El charro Pepe confirma que para su padre la Charrería es cultura, tradición y unión familiar. “Lo que yo más admiro de él es su amor por la Charrería”, asegura. “Luego admiro mucho sus cualidades de ayudar a la gente que se lo pide y el tratar de unir a las personas. En nuestra familia también tenemos una tradición, que viene desde mi abuelo. Nuestro primer hijo se llama José María. Por eso es que, tan solo aquí en California, hay ya tres generaciones con el nombre de José María Covarrubias: mi papá, yo y mi hijo, por quien estoy involucrado en todo que puede ayudar a mantener viva la Charrería, para que él y demás generaciones de charros la disfruten como nosotros”. Tiempo despues del nacimiento de Martha, Don Chema regresó con su familia a su pueblo natal zacatecano, donde nació Aracely, su quinta hija. El charro Pepe recopila que para entonces sus hermanas y él ya montaban a caballo y lo acompañaban a las charreadas. Años más tarde, vuelve Don Chema a California, donde actualmente radica junto con la mayoría de su familia y su sexto hijo, Mario. El charro Pepe dice que hasta hoy se le puede ver montando a sus caballos y coleando de vez en cuando. “Anda conmigo en las charreadas apoyándome”, comparte. “También apoya la Charrería al 100% y pertenece a la mesa directiva nacional de la Federación Mexicana de Charrería en los Estados Unidos”. Cuando se ponen a platicar, Don Chema le dice a Pepe que da gracias a Dios por permitirle ver “casi” a todos sus hijos crecer y realizarse como personas. “Casi” porque hace cinco años que su hija mayor, Rosa, “se adalantó un poquito para hecharnos porras desde allá cuando andamos charreando”, le comenta a Pepe. Aunque todas sus hijas son amantes de la Fiesta Charra, solo su hijo Pepe charrea. “Mi hijo Pepe es lo máximo, como persona y como charro”, reitera Don Chema. “Creo que le encanta la Charrería más que a mí. De mi esposa no tengo que decir más que es una magnífica mujer en toda la extensión de la palabra”. Ayer, como hoy, su charro cantor favorito es el Sr. Antonio Aguilar. Las melodías que más le llegan al alma son “Que me entierren con la banda”, “Puño de tierra”, “Nadie es eterno en el mundo”, “Caballo de patas blancas” y “Caballo ballo”. “Entre mi papá y yo nunca ha existido hasta ahorita un enojo”, asegura el charro Pepe. “Cuando estaba chico me llamaba la atención, claro, pero que nunca nos hemos enojado. Esa es una de las mayores satisfacciones que ambos tenemos. Como hijo, el mejor homenaje que puedo rendirle es diciéndole que estoy muy orgulloso de llamarle papá, que lo considero mi héroe favorito, y que gracias a él, soy el charro y persona que soy”. Los
interesados en asistir al gran homenaje en honor al charro Don Chema
Covarrubias pueden comunicarse al teléfono (213) 380-5053 de La Fonda on
Whilshire ó (626) 712-4422 del charro Pepe Covarrubias. |
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