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Columna - RAFAEL RAMÍREZ MICHEL, “LA MENUDENCIA”, EL ÚLTIMO DE LOS ROMÁNTICOS II | ||
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TORO CAMPANERO - HASTA LA MOTA |
Lagos de Moreno, Jal.
a 3 de enero del 2010 |
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De su vida particular, esa que queda fuera de los lienzos, del bullicio del público y de los comentarios de los corrillos, se puede sin discreción ni temores hablar de que contrajo nupcias con la señora Susana Miranda el 2 de mayo de 1987; con ella procreó a dos hijos, una mujer y un varón formando así una familia con los valores y esquema de la buena sociedad mexicana. LAS ANECDOTAS Y LOS MEDIOS DIAS MAS ALUMBRADOS En el
lienzo de la Nacional del DF, cuando corría 1986, tiempos ahora solo
vividos en las olas de los recuerdos, se desencajonaban bureles de un
tonelaje espeluznante –entre 850 y
Efectivamente, apareció en el círculo, pleno de fuego por la charra acción
del charro tapatío, un torazo cebú que en su primera acometida descabalgó
a uno de los terneadores mientras “La Menudencia” recogía el pretal;
parado en el centro mismo del ruedo se descubre la cabeza del ancho
pachuqueño e incita al adversario a que le embista, cosa que atiende el
bovino luego de un amago. Para esto el público ya se en El ateneo
arenoso del célebre lienzo “Los Paraísos” de León, Guanajuato, fue otro
templete sobre el que multiplicó sus cualidades jineteriles sobre el lomo
de un toro en enero de 1976. Bien conocida era la acérrima rivalidad que
tenían “Los Hermanos Pedrero” contra los Charros de Jal Como un
vendaval de reparos apareció de uno de los entubados un bóvido en cuya
espalda bestial iba “La Menudencia”; aquel cuadrúpedo parecía
desintegrarse queriendo deshacerse de su antagonista. Al no lograrlo saltó
la barrera para abrigarse del callejón; al ver que ni así se quitaba al
osado jinete, fue en busca de la manga y llegó hasta ella… aún con Al llegar la faena de la jineteada de yegua, Arturo Ibarra se responsabilizó de ella, e inspirado por la denodada acción de su compañero, aguantó en demasía el “disparo” que dio aquella bruta hacia el callejón, de lo cual sacó una bárbara fractura que en otras hojas de esta obra se cuenta a detalle… “El Cuervo” era un torazo de los bien llamados “jugados”, que perteneció a los corrales de don Ramón Ibarría. Salvador Sánchez “El Vos”, le invita a viajar a la bella y costeña ciudad de Puerto Vallarta. Pese a que “La Menudencia” no quería ir, finalmente accedió. Según el
evangelio de los rumores de gente que en su momento estaba sumergida en el
ambiente de la charrería y especialmente en el del equipo de Charros de
Jalisco, don Ramón y “El Vos” se habían puesto de acuerdo para “calar”
hasta que altura po La
competencia amistosa se sucedió con la normalidad de la cotidianeidad,
pero al llegar a las ternas aseveró rotundamente don Ramón: -¡Ese es para
“La Menudencia”! –se refería al “Cuervo”, que en ese medio día tenía
etiqueta con dedicatoria especial-; del modo que haya sido le montó y pese
a que le venció el estupendo astado, la monta res La última
vez que salió a un círculo congresista con los colores de Charros de
Jalisco fue en 1983 –nota dada con letras impresas anteriormente-, en
Apaseo el Grande, Guanajuato; para halagar su participación saca al jinete
que llevaba muy dentro y se mantiene en el dorso de un excelente toro; al
apearse fue tasado con una calificación que a la postre del campeonato le
dio el primer premio individual de la faena. FORMIDABLE CONCIENCIA DEL ESPECTÁCULO “La
Menudencia” es aprobado para que la madre charrería le destare como a un
hijo dorado; si algún ejemplo se pudiese engendrar como carne de
movimiento y vida totales que fuera el antagonista absoluto del
convencional “charro” que se olvid “La
Menudencia” está enlistado como uno de los últimos, si no que el último,
“Quijote” que montó al verdadero toro bajo un modo clásico: sin corneras
ni verijero, con ambas manos ceñidas entre el dorso de las bestias y el
pretal, y jugando adelante, hasta allá, en las paletas las enchaparreradas
piernas. Ya vencido su antagonista, si la jineteada había sido lucida, se
apeaba pretal en diestra y agradecía al cotarro sus aplausos con juncal
planta, co Otra de
sus aportaciones a la charrería, además de imprimirle firma original a las
manganas del “Tirón del ahorcado”, las que invariablemente ejecutó así
desde 1978 hasta su relativa despedida en 1983, fue un alarde, un adorno
cortés y varonil que estrujaba a los públicos: al llevar ya “prendida” la
mangana, en tanto dejaba que la torcida y candente lechuguilla corriera
toda por el centro de su pu
Con su esposa y su par de vástagos.
Otra más de sus últimas salidas orquetado sobre la espina de un rumiante; aquella ocasión hasta voló y “La Menudencia” quedó parado sobre la barda. (Lienzo “La Generala”, Guadalajara, Jalisco).
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| RAFAEL RAMIREZ MICHEL, “LA MENUDENCIA”, EL ULTIMO DE LOS ROMÁNTICOS I | |||