Informativo - Lo Bonito y Lo Feo de la Gran Fiesta Charra
 

por: Guillermo Gracia Duarte
El Charro Azul !

Los Ángeles, California. a 5 de Noviembre del 2009
ElCharroAzul@aol.com


Como cada otoño, a la Charrería le dio por dar a luz a una Gran Fiesta Charra. A sus discípulos y amigos les comían las ganas de ver en acción a los principales personajes, pues según datos oficiales, siempre son los charros y adelitas más destacados de México y los Estados Unidos.

Tan añorado día llegó, y para dar fe del regio acontecimiento, todos los que pudieron se congregaron en la “Arena Vicente Fernández Gómez” del Rancho Los Tres Potrillos, construida en el kilómetro 20, carretera a Chapala, de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco. Su imponente barriga, que tiene espacio para 10 mil almas sentadas, no se llenó, pero bueno, abrió la boca entre semana.

Atrás no se quedaron quienes en vivo no pudieron estar. Teclearon los3potrillos.tv y clavaron su vista en la pantalla de su computadora, a merced de la señal gratuita que a cada rato le daba por quedarse completamente petrificada, como una gran lela certificada.

La falla, aunque hizo que le hirviera el higado a más de tres, careció de peso ante la alegría de presenciar el nacimiento del “LXV Congreso y Campeonato Nacional Charro Jalisco 2009”.

A caballo y enfundados en sus finos y gallardos trajes ecuestres aparecieron poco a poco en el lienzo los charros y adelitas. Qué bonito retumbó el “Himno Nacional Mexicano”, cantado a coro con la música que arrancaban de sus instrumentos los de la Banda de Guerra del XIV Batallón de Infantería de la XV Zona Militar.

Lucía el ambiente saturado de rostros sonrientes que repartían saludos marca “¡Ay, Jalisco, no te rajes!”, como la de Jaime Castruita, presidente de la Federación Mexicana de Charrería FMdeCh, y la de Laura I, reina nacional de la FMdeCh.

Ah, qué risueños se veían Gerardo Fernández Abarca, coordinador general de la Gran Fiesta Charra, Javier Sánchez Sánchez, presidente del Comité Organizador, y Germán Sánchez Barba, presidente de la Unión de Asociaciones del estado de Jalisco.

De un tajo certero, el General D.E.M. Enrique Cánovas Buenrostro, Comandante de la V Región Militar, dejó partida en dos la reata que dio paso a la sin rival “Marcha de Zacatecas”.

Llegó el momento pico, el que pone hinchado de alegría al corazón charro: las charreadas. El programa oficial de eliminatoria anunciaba 117 equipos de charros, 84 de escaramuzas y 15 charros completos. Todos tendrían que comprobar en el lienzo su grado de maestría en las distintas categorías del Arte de la Charrería.

¡Cuánta felicidad; cuánto protagonista!

Tan contentos estaban todos, que parecieron olvidar que se trataba solamente del comienzo, pues el apogeo se alargaría desde ese día, jueves 15 de octubre, hasta el domingo, 1 de noviembre.

Durante 48 horas, cualquier cibernauta pudo disfrutar a sus anchas de las imágenes regaladas en los3potrillos.tv. Pero en la mañana del sábado 17, apareció en la pantalla un número con unas instrucciones que de inmediato acapararon el tráfico de consumidores de “Foro y Saludos” de CharroUSA.com.

El aviso básicamente decía: De aquí para adelante es “Pago Por Evento PPE”.

Un ciberusuario de “Foro y Saludos”, Miguel López, resultó ser el primero en lanzar una convocatoria de boicoteo intitulada: “NO AL PAGO POR EVENTO EN LOS3POTRILLOS.TV”.

Señores”, escribió López, “unamos fuerzas y eviten en pagar el pago por evento a través de la página [donde] están transmitiendo en vivo el congreso charro de Jalisco 2009, porque de lo contrario se seguirá ese negocio en todos los congresos”.

La cantidad inicial que el sitio web pedía por tener acceso al resto de la eliminatoria era de $20.00 pesos ($1.52 dólares), cobrado instantáneamente por PayPal, una empresa con sede en San José, CA, que permite la transferencia de dinero entre usuarios que tienen correo electrónico. Ascendió luego a $30.00 pesos ($2.28 dólares), después a $50.00 ($3.80), y terminó en $100.00 ($7.61).

Surgieron las respuestas al llamado de boicoteo, la mayoría criticando severamente al Comité Organizador y comparando el “pésimo nivel” de transmisión con el de “sin menos fallas” del año pasado, proveído gratuitamente en la internet por CharroUSA.com desde el Monumental Lienzo Charro de Zacatecas, Zacatecas.

“Los charros de México”, escribió un autor anónimo, “solo piensan en lucrar y lucrar con la gente que vivimos en los Estados Unidos, porque de seguro somos la mayoría que estamos contratando la señal. Gracias al Sr. [Gustavo] Casillas con su Charro USA, pudimos disfrutar sin ningún costo y sin menos fallas gratis el Congreso pasado. En cambio la transmisión de los 3 potrillos está muy pésima la señal, se congela, está borroso que ni se alcanza d[i]stinguir si estamos [v]iendo a los charros o escaramuzas”.

Afloraron también las amenazas de entablar una denuncia colectiva, que recibieron el respaldo de casi todos los que registraron su opinión.

“La transmisión de los3potrillos.tv es verdaderamente un fracaso”, se quejó un autor anónimo que uso “verdad” como seudónimo. “Voy a pedir a los señores organizadores, que recapaciten, no solo son los patrocinadores y las ventas, es el compromiso de un cobro por un servicio de calidad a cambio. Todos los que quieran seguir comprando la burla, les están permitiendo que la hagan. We can file a class action law suit under a federal civil court. Save all your receipts, showing all dates, and price”.

Desde España, Oscar López Vázquez, de la página web charroup.com, recibió un correo electrónico del fotógrafo mexicano Oscar Barba, quien compartió su indignación por la decisión de los3potrillos.tv de clasificar la transmisión como PPE.

“El hecho de cobrar por un servicio me parece muy bien, ya que es muy lícito el que si tú quieres algo pagues por ello”, opinó. “Lo que no me parece bien es que un medio de comunicación muy poco o nada consolidado con una calidad de imagen y técnica muy deficiente se quiera lucrar con ello utilizando el tener la exclusiva del evento. Si desde un principio tienes pensado hacerlo, hazlo bien, y manda una señal decente... Es triste que, por esta pequeña avaricia, muchos de las personas que los seguían por lo menos en España no quieran seguir viendo el nacional, repito no es por el costo que es casi simbólico sino por querer cobrar un servicio deficiente, pero que como es el único o caminas o te ahorcas”.

Un pensamiento que reflejó el sentir de muchos leales de la Charrería fue el del usuario “Juan”, publicado en “Foro y Saludos” de CharroUSA.com.

“Si apoyamos este tipo de cosas todos los años va a ser igual”, planteó. “De por sí la charrería no tiene difusión en nuestro país y todavía quieren cobrar. Es una lástima ver como la charrería sirve para llenarle el bolsillo a unos cuantos que en lugar de hacer algo por el deporte nacional solo quieren sus propios beneficios. [¿]Cuándo será el día que la charrería se transmita como el fútbol? Pero por eso está así[,] porque siempre la han ocupado para beneficio de unos cuantos”.

Simpatizo en lo personal con “Juan” porque en los Estados Unidos la cobertura objetiva que recibe la Charrería en los medios de comunicación masivos, vía escrita, visual o radial, es mínima o casi nula, comparada con la otorgada al rodeo cowboy, organizado por la Professional Rodeo Cowboy Association PRCA, ó a la monta de toros de la Professional Bull Riders PBR.

Ambas asociaciones, en particular la PRCA, que data de 1936, son muy reconocidas y respetadas porque promueven un deporte “mainstream”, es decir, de la cultura o corriente dominante, donde los blanco americanos son una mayoría.

De hecho, los mismos medios de comunicación, específicamente la televisión, cine y periódico, son los que han popularizado y establecido al rodeo cowboy como una “auténtica tradición folclórica” del oeste americano.

No es extraño, pues, que la PRCA y PBR gocen de la valiosa devoción del público y el tan codiciado respaldo financiero o simbólico de fuertes companías como Wrangler, Ford, Coors, Dodge, Justin, Dickies, The U.S. Border Patrol y The U.S. Air Force, entre otras.

Es, en efecto, un gran flujo de dinero e intercambio de servicios combinado con el patrocinio de la afición, que paga de $30.00 a $1,500.00 dólares por ver el espectáculo en vivo, o de $40.00 a $60.00 dólares por disfrutarlo en casa.

Según la PBR, son más de 1.7 millones de personas las que asisten por año a sus campeonatos. Las 450 horas de programación anual que recibe durante horas pico, “prime time”, le acarrea 100 millones de televidentes, lo que la convierte entre los “deportes más prolíficos” de los canales de televisión FOX, NBC, VERSUS y receptores de señal alrededor del mundo.

Verá usted, mi punto es que los cowboys sí pueden darse el lujo de clasificar a sus perfectamente orquestados campeonatos bajo la catergoría de PPE sin correr el riesgo de perder seguidores o patrocinadores.

Ya los tienen. Por eso es que además pueden ofrecer a los competidores miles de dólares acompañados por hermosos trofeos en oro y/o plata.

Un ejemplo es el del jineteador de toros, Kody Lostroh, de Longmont, Colorado. Durante los últimos cinco de sus 24 años de vida, tiene ganado como miembro de la PBR un total de $1,425,450.38 dólares.

Hoy es uno de los favoritos a coronarse campeón y apoderarse del premio mayor, un millón de dólares, del campeonato anual “PBR World Finals 2009”, programado a finalizar el domingo, 8 de noviembre, en el Thomas & Mack Center de la Universidad de Nevada en Las Vegas.

El cowboy Trevor Brazile, de Amarillo, Texas, es otro ejempo. Ingresó a la PRCA en 1996. El 16 de noviembre celebrará su cumpleaños número 33. Ha sido seis veces campeón mundial en la categoría de cowboy completo durante los últimos siete años.

A la fecha, tiene ganados $3,027,539.00 dólares, siendo el principal favorito a llevarse de nuevo el título de cowboy completo del “Wrangler National Finals Rodeo”, que se efectuará del 3 al 12 de diciembre en el Thomas & Mack Center de la Universidad de Nevada en Las Vegas. Es seguro que le tocará una buena rebanada del rico pastel, que según la PRCA es de $5.75 millones de dólares.

Sí, la posición de los charros mexicanos es algo similar a la de los cowboys. Pueden darse el lujo de televisar su Gran Fiesta Charra por la compañía de cable que mejor les convenga, porque también poseen el mismo status en México que el cowboy en los Estados Unidos.

Pero de ahí, yo argumentaría, no va a pasar la Charrería. Su difusión no alcanzará un nivel internacional hasta que cuando menos el público extranjero tenga una idea clara y correcta de lo que es y representa para los mexicanos y mexicanoamericanos su deporte-arte.

No es un juego ordinario, como el fútbol, donde todo el partido es patear el balón; o el baseball, donde solo hay que pegarle a la pelota con un bate y correr; o como el polo, donde montado a caballo se golpea la bocha con el taco para tratar de meterla en la portería del rival. Es un deporte complejo, toma tiempo asimilarlo porque cada una de sus nueve faenas posee características propias. Y ni se diga lo de las escaramuzas.

La internet, como el medio de comunicación actual más accesible, económico y efectivo para dar a conocer la información al instante, debe ser aprovechada al máximo para difundir la Charrería.

No tiene que ser CharroUSA.com el que automáticamente obtenga el derecho de transmitir la Gran Fiesta Charra vía web. En todo caso sería uno de los que competirían por hacerlo de la forma más profesional y transparente.

¿Acaso no figura entre los estatutos de la FMdeCh que el promover la Charrería es, y debe ser, una prioridad de todos sus socios, por encima de cualquier interés personal?

Desperdiciar la oportunidad nada más para que una minoría lucre o pretenda pasarse de reata no solo es inaceptable sino también insultante para la Charrería Americana, que ya de por sí es la más aporreada.

Véase si no.

Por principio de cuentas, carece en su propia tierra del status del cowboy, aun cuando es ya más común oir a los blanco americanos admitir que su rodeo es una herencia de la Charrería Mexicana. (Si desea comprobarlo, asista a un rodeo cowboy de la PRCA donde el charro mexicano, Tomás Garcilazo, exhiba la buena rienda de sus caballos acoplada con su talento para el floreo artístico).

Entre el montón de razones predomina el hecho de que, como la Charrería no es un deporte “mainstream”, pues generalmente se le relega a la “feature photo”, foto de interés humano, por su valor estético, social o cultural.

Se agradece.

La cuestión es que una adelita o un charro montado a caballo en un evento cívico o internacional, como el espléndido “Desfile de las Rosas”, efectuado el primero de enero de cada año en Pasadena, CA, nos sirve para mostrar y recordarle al mundo el arte de nuestro patrimonio ecuestre cultural, el infinito cariño y respeto que sentimos hacia nuestro arraigado mexicanismo, pero no para educar al espectador común sobre lo que es una charreada y dónde y cuándo es el mejor momento para presenciarla.

La cobertura que sí recibe la Charrería Americana por parte de los medios “mainstream” es, por lo general, negativa o distorsionada, especialmente cuando surgen acusaciones de aparente maltrato hacia el ganado equino o bovino, típicamente propiciadas por los autonombrados activistas pro-derecho de los animales.

No son aislados los casos ilustrativos. Uno de los más recientes involucra al reportero Tyler Baldwin, de la cadena televisiva KTVK-3TV, de Phoenix, Arizona.

El año pasado, tras entrevistar a activistas y políticos que incriminaban al charro americano de supuestamente practicar de modo clandestino la suerte de las manganas hasta que los caballos quedaban igual de inservibles que los animales usados en las peleas de gallos o perros, decidió que no había necesidad de entrevistar a los delatados.

Ni un miembro de la comunidad del charro apareció en su reportaje ni dijo Baldwin que cuando menos había intentado comunicarse con uno de ellos para darle oportunidad de defenderse de los graves y absurdos cargos.

También en Phoenix, Arixona, a mediados del año actual, “The Arizona Republic”, el periódico de más circulación a nivel estatal, publicó artículos y un editorial relacionados con el mismo tema de las manganas, optando por imitar la postura parcial de Baldwin. Brindó suficiente espacio a los críticos de la charreada, pero cero a los charros.

Su periodismo irresponsable contribuyó ciertamente a que los legisladores estatales dieran por hecho las falsas acusaciones. Así, la gobernadora, Jan Brewer, convirtió en ley el documento SB 1115, que incluye multar y encarcelar a quien derribe yeguas con sogas, pero excluye todas las suertes “tradicionales” del rodeo cowboy y otros deportes donde los animales juegan un papel indispensable, como el polo o salto ecuestre de obstáculos.

Debido a que tal patrón no es nuevo, los organizadores de las charreadas amistosas lo piensan poco, con justa razón, para no enviar invitación a un medio de comunicación “mainstream”. Desconfían.

Contrario a lo que dijo el autor irlandés Brendan Behan, de que “no existe tal cosa como la mala publicidad excepto tu propio obituario”, para ellos sí que la existe. Prefieren mejor esforzarse el doble por pepenar patrocinadores, poner dinero de su propio bolsillo o simplemente hacer una coperacha.

Es en este contexto que debe analizarse la importancia de transmitir gratuitamente —por mientras— la Gran Fiesta Charra a nivel mundial. La internet es una de las piezas claves para limpiar y elevar la imagen de la Charrería, al menos la Americana.

El motivo es obvio. Todo charro y adelita vive con la esperanza de ser parte de tan magno campeonato; desea lucirse, dar a su conocer su arte ecuestre. Es al Nacional adonde dice la FMdeCh que va lo mejor de la Charrería. Es la Fiesta, la que debe ver toda persona, principalmente la que jamás ha presenciado una charreada o tiene forjados ya prejuicios infundados. Porque es un hecho que nadie puede apreciar lo que no conoce.

Los cuartos de final, semifinal y final de la Gran Fiesta Charra los transmitió SKY en vivo y en exclusiva bajo la categoría de PPE. La cantidad que cobró fluctuó de los $400.00 pesos ($30.42 dólares) a los $439.00 ($33.39), según el día.

SKY no es exactamente una “empresa líder en el mercado de la televisión de paga” en los Estados Unidos. Los que más la conocen son los aficionados a los mercados denominados “pulgas”, semejantes a “La pulga del Puente del Papa”, en Monterrey, Nuevo León; “El Mercado de Tepito”, México; o el de “San Juan de Dios” en Guadalajara.

Independientemente de cuál fue la causa que impulsó al Comité Organizador de la FMdeCh a vender la exclusividad de la Gran Fiesta Charra, existe un tema digno de someterse a diálogo:  ¿De verdad se consideró la gran necesidad de proyección que tiene la Charrería a nivel mundial?

El próximo otoño, a la Charrería le dará por dar a luz a otra Gran Fiesta Charra. Quizás entonces demuestre en su obra que su lado bonito, correcto, tiene ciertamente mucho más peso y carácter que ese lado feo, vil, que la está prostituyendo.


 

¡Arriba la Charrería Americana!